EL PERFIL DEL TRADUCTOR DE PI

La figura del traductor es una, pero los perfiles del traductor son infinitos. Y es que, en la industria de la prestación de servicios lingüísticos, podría afirmarse que una gran parte de la actividad va dirigida, en esencia, a la localización de contenidos entre los diferentes mercados y entre sus distintas lenguas y culturas. Sin embargo, el hecho de que podamos englobar dichas actividades en el ámbito de la traducción no significa que todas ellas sigan los mismos esquemas y se rijan por los mismos parámetros. En parte, ello se debe a la gran cantidad de áreas de especialización existentes, por ejemplo, las más habituales son la traducción jurídica, la traducción científica, la traducción técnica, la traducción publicitaria… Pero la lista se va volviendo cada vez más extensa a medida que surgen nuevos nichos de mercado y se desarrollan novedosas tecnologías, incluso, en ocasiones, muchos tipos de traducción se complementan entre sí y forman un área multidisciplinar. Este es el caso de la traducción de la propiedad intelectual o PI.

Gracias al avance de la ciencia y la tecnología, nuestra era está siendo testigo de un sinfín de nuevas creaciones destinadas a hacer nuestra vida más sencilla, más segura y más eficiente. Cada una de estas invenciones se enmarca en un campo del saber específico, como los mencionados anteriormente, pero, además, en muchas ocasiones, precisan de una protección legal que otorgue a los inventores una serie de derechos de explotación para impedir que otros puedan hacer un uso de estas sin su consentimiento. En este contexto, se enmarcan la propiedad intelectual y las patentes. Estos documentos constituyen un título o derecho. Por ello, en ellos no solo vamos a encontrar material textual perteneciente al ámbito propio de la invención, sino que observaremos terminología jurídica y específica de la PI. Asimismo, la traducción de propiedad intelectual comprende una gran responsabilidad, y es que cualquier fallo en el proceso de traducción podría derivar en sanciones o en la nulidad de una patente, lo que puede afectar gravemente al procedimiento de patente.

Por este motivo, tanto las agencias de traducción como los propios clientes individuales deben tener muy claro qué buscar en un profesional al que se le vaya a confiar la traducción de documentos de patente: solicitudes, exámenes de fondo, respuestas a la oficina de patentes, apartado de reivindicaciones, etc. Así que, ¿cómo debería ser el perfil de un profesional especializado en traducción de PI?

En primer lugar, es preciso hacer mención a la formación. En la actualidad, existen normas internacionales que describen qué cualidades debe reunir un traductor para poder acreditar un cierto grado de calidad. Básicamente, se contempla la obtención de un título de estudios superiores en traducción, un título de estudios superiores en cualquier área temática e, indudablemente, experiencia práctica demostrada en las labores de traducción. En el caso de la PI, hay que buscar profesionales con experiencia especializada y, sobre todo, valorar positivamente que continúen formándose en esta especialidad, ya que se trata de una industria que avanza a pasos agigantados.

Por supuesto, aparte de dominar el par de lenguas en las que oferte los servicios interlingüísticos, el traductor de PI tiene que dominar la terminología propia de la industria, además de poseer una sensibilidad respecto al lenguaje que emplea en las traducciones, ya que en este tipo de textos cualquier variación en el significado puede cambiar completamente el alcance de protección. Un ejemplo muy conocido es el de una solicitud de patente acerca de la clonación de células en animales. La versión en alemán utilizaba la palabra Tier y la versión en francés, Bête, ambas referidas exclusivamente a los animales no humanos, mientras que en inglés se empleó la palabra animal, que sí los incluye. En este caso, podemos observar cómo la elección de un término, aunque no altamente especializado, puede perjudicar el proceso de patente por reivindicar un objeto completamente distinto.

Más allá de la anécdota, los traductores de PI tienen que desenvolverse correctamente con las herramientas de traducción y demás programas informáticos relevantes, ya que se suele trabajar con volúmenes de palabras altos sobre los que hay que garantizar unos niveles de calidad mínimos, para lo cual las herramientas TAO y de verificación son de gran utilidad. En este artículo, os comentamos algunos ejemplos. Las imprecisiones pueden ser una parte inherente a la primera fase de traducción, y el traductor de patente debe contar con todos los recursos a su alcance para garantizar que el producto final ha sido comprobado en su totalidad.

Por todo ello, como agencia de traducción, es muy importante comprobar estos aspectos en los perfiles potenciales a la hora de estudiar los currículums o de hacer pruebas de traducción. Y, de cara a los clientes, es fundamental cerciorarse de contar con empresas especializadas, máxime si la calidad que imprimen en sus servicios está reconocida por algún organismo competente.

En Montero Language Services, contamos con la solución Montero IP para ayudar a todos nuestros clientes a llevar a cabo todas las tareas interlingüísticas que exijan los procesos de patente y demás necesidades asociadas a la creación, protección y explotación de todo tipo de productos innovadores.

 

Ref. de la imagen: https://souken.shikigaku.jp/5435/

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